Premiere Cayenne y Panamera

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A principios de año, gracias a unos amigos, pude asistir a mi primer evento Porsche. Lo organizaba el Centro Porsche Ibercarrera de Barcelona y se trataba de la Premiere del nuevo Cayenne (958) y del Panamera.

Llegamos al lugar indicado a la hora indicada y el parking rebozaba de ambiente Porsche. Destacaban un par de Turbos y un precioso 997 4S rojo recién salidito de fábrica. Nosotros llegamos con un 911 Turbo (930) y un Cayenne de primera generación (955).

En seguida nos atendieron unas azafatas que hacían rellenar los típicos documentos de seguimiento de clientes y de responsabilidades a los conductores, te facilitaban las acreditaciones y te guiaban hasta el lugar del aperitivo.

Se trataba de un evento de duración media, de unas 3 horas aproximadamente y nosotros éramos el segundo turno.

La plana mayor del departamento de Marketing de Porsche España se desplazó para hacernos la presentación de los nuevos modelos.

A las 12:30h empezó la presentación en la carpa que duró unos 20 minutos. El trayecto consistía en un primer grupo que se desplazaba con los Cayennes desde Sant Fost de Campsentelles hasta el Montseny por la C-17 con una ruta total de 71 kms y el otro grupo, con los Panameras, tomaba la ruta por el otro lado a través de la AP-7 hasta Sant Celoni/Granollers y subía después hasta el Montseny. Allí teníamos un ligero aperitivo para coger fuerzas y volver a bajar por el lado contrario al que habíamos subido y con los coches que no habíamos probado.

La experiencia de subida fue máxima cuando pudimos probar el Cayenne Turbo. Conducíamos justo detrás del instructor por un puerto de montaña con poca visibilidad pero con la seguridad del camino que nos abría el coche que nos precedía. El rugido del motor era impresionante y el empuje no puede describirse. El único pero que puedo comentar era el cambio Tiptronic que se queda “corto” para este tipo de conducción más agresiva.

Para bajar, nos subimos a un Panamera 4S. Lo primero que me impresionó fueron la comodidad y el espacio de las plazas traseras. Me recordó mucho al Mercedes CLS pero mejorando la calidad de los asientos y la visibilidad por ventanilla. En cuanto a espacio hasta el techo, me sobraban unos 35 cm con lo que creo que es más que suficiente siendo yo una persona de 1,78m. Justo por delante nuestro, en la caravana rodaba un Panamera Turbo y ver como se “despliega” el alerón no tiene precio. Pero la experiencia duró poco…

Llevábamos rodando unos 10 minutos aproximadamente, cuando de repente mi amigo nos avisó que la dirección se había endurecido muchísimo. En cuanto encontramos un hueco en la carretera paramos el coche y nos adelantaron todos nuestros compañeros hasta que nos socorrió el coche escoba, un compañero del departamento de marketing de Porsche Ibérica.

El diagnóstico fue rápido, y por ello deducí que les había pasado en otras ocasiones. Avisamos a la grúa y dejamos el Panamera abandonado en la cuneta de una carretera de montaña, a la intemperie. La principal misión del departamento de marketing era dejar satisfecho a los clientes y optaron por llevarnos a destino primero a nosotros para después regresar a recoger el coche. No me habría importado nada quedarme allí 2 horas para analizar cada uno de los detalles del coche, pero entiendo perfectamente la decisión que tomaron. Pero como no hay mal que por bien no venga, me tocó a mi conducir el Cayenne que nos llevó “a casa”. Me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo entre nervios e ilusión, por fin había llegado uno de los momentos más soñados de mi vida, conducir un Porsche.

El modelo con el que me estrené era un Cayenne Diesel. Algunos pensareis que eso no es un Porsche pero a mi ya me valía. Lo primero que me sorprendió fue otra vez la comodidad del puesto de conducción. Debo reconocer que el cambio en el interior del nuevo Cayenne es incluso más notorio que el exterior con el modelo precedente y que Porsche, ha conseguido llegar prácticamente a la perfección en cuanto a cuadros de mandos e instrumentales.

Arranqué el motor y no descubrí una rumorosidad demasiado “diesel”, cosa que me sorprendió gratamente. Empecé a circular y al cabo de pocos segundos ya había conseguido adaptarme a la circulación básica del coche. La dirección me sorprendió positivamente, la encontré muy directa y muy cercana al puesto de conducción, cosa que te transmite una extraña sensación en los primeros instantes. Lo que no me gustó para nada fue el cambio en el volante mediante botones. Es absolutamente ilógico. Pulsas el botón hacia delante y subes marcha. No importa qué botón pulses, si el de la derecha o el de la izquierda, siempre que lo pulses hacia adelante, subirás marcha, y siempre que lo pulses hacia ti, bajarás marcha. ¿No sería mejor ponerle unas levas?

Pocos minutos después ya estaba rodando a buen ritmo con el Cayenne Diesel. Ahora tenía otra misión: conseguir información. Tener la ocasión de disponer de una persona del departamento de marketing de Porsche Ibérica solamente para ti durante una hora no pasa todos los días, por lo que necesitaba acribillarlo a preguntas. Era casi más importante que mi estreno con un Porsche.

Me declaré fan de la marca y pareció como si a él se le encendiera la bombilla también y se le pusiera a tiro una ocasión que no podía desaprovechar. Bien por él. Ambos empezamos a turnarnos preguntas de todo tipo. Desde como es trabajar para Porsche (sí, conducen un Porsche como coche de empresa) hasta qué le parece a un fan el hecho que Porsche haga motores diesel e híbridos. Fue una conversación muy interesante y debo reconocer que fue lo que más me gustó de todo el evento, sin, evidentemente, menospreciar a todos los detalles de los organizadores y a nuestros queridísimos vehículos preferidos.

La vuelta se me hizo muy corta y llegamos prácticamente cuando el siguiente turno estaba subiendo a los coches. No sabíamos nada de “nuestro” Panamera pero ya habían puesto otro para sustituirlo.

En cuanto bajamos del vehículo nos acercamos a la zona del aperitivo y nos entregaron una bolsa con varios libros y folletos de la marca.

Y eso fue todo. En resumen, un evento muy bien organizado donde pudimos gozar de unos coches al alcance de muy pocos y con una compañía excepcional.