La resurección del Rothmans

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Como algunos de vosotros ya sabréis, el pasado mes de Julio, adquirí un nuevo Porsche, mi primer Porsche clásico: un 944 primera serie pintado de Rothmans.

Pero no precipitemos los acontecimientos. Lo primero es lo primero: ¿de dónde salía el coche?

El coche era de mi cuñado; lo había comprado el pasado mes de Marzo al vicepresidente del Motor Club Terrassa que se lo vendía para comprar un Toyota Celica edición Carlos Sainz. Mi cuñado quería que corriéramos el mítico rally de la Llana de Sabadell. Fue una compra más o menos rápida que hizo él y me dió la sorpresa de apuntarnos al rally (en la sección de regularidad) que empezaba tan solo unos días más tarde. A toda prisa hicimos cambios de líquidos y una pequeñísima revisión en el taller de un amigo para más o menos verificar el coche y nos lanzamos a correr el rally. Lo corrimos (de forma más o menos correcta por ser nuestra primera vez) y el coche tan solo había salido 5 o 6 veces más durante los 6 meses que lo tuvo mi cuñado. Se había calentado y quería un 944 S2 que había encontrado y me ofreció el Rothmans al mismo precio que lo había comprado él. Negocié con “la jefa” y lo compré muy a su pesar.

Lo recogí un martes por la mañana. Le hice unos 800km durante esa semana para familiarizarme más con él y, inconsciente de mi, me fui tan tranquilo al evento que habíamos organizado en Calafat.

Hice una primera tanda de 4 vueltas, siguiendo los consejos de un buen amigo que pisa bastante los circuitos quien nos hizo el briefing previo a todo el grupo con la ayuda de otro gran experto. La primera tanda fue bien, era mi primera vez en circuito y tenía que familiarizarme con el trazado, estar pendiente del resto de vehículos que estaban rodando y de mil cosas más puesto que era uno de los organizadores, pero las sensaciones no fueron malas.

Durante la primera tanda que rodé en Calafat, parecía que todo iba sobre ruedas…

Dejé descansar el 944 una hora y media aproximadamente y me dispuse a hacer la segunda tanda. Y en la tercera vuelta llegó el desastre: saliendo de una chicane rápida el coche se paró de repente pero siguió rodando… Me aparté y paramos la tanda. Grúa y fuera del circuito.

Rápidamente se hizo un corrillo alrededor del coche. Todo el mundo intentaba aportar su granito de arena y su conocimiento. Yo estaba ralladísimo y los primeros diagnósticos me tenían con el sudor frío en la espalda pensando el dinero que tenía que gastarme ahora en repararlo… Ufff… ¡Qué putada! ¡Aunque lo que más me acojonaba era decírselo a mi mujer! jajajajajaja

Uno de los participantes era Stephane, un amigo que tiene un taller en Sant Andreu de la Barca de restauración de clásicos. También estaba Albert de Flat6BCN (se ofrecieron a dar apoyo en el evento porque había varios clientes suyos inscritos) que se ofreció enseguida a ayudarme en cualquier cosa que necesitara y los chicos del DriveMe Club que formaban parte del evento alquilando sus Porsche a los participantes que lo quisieran. Todos se ofrecieron a ayudarme muy amablemente pero al final me decidí por llevarlo a Typ901, el taller de Stephane, porque somos amigos desde hace tiempo.

Y aquí empieza lo bueno…

La compañía de seguros tardó 6 días en llevar el coche al taller. Su excusa: tenían que moverlo desde Calafat (Tarragona) a Sant Andreu de la Barca (Barcelona) y eso se hacía por grupaje. Hasta que no tuvieran un camión lleno, no lo llevaban. Evidentemente este año me cambio de compañía, aunque siendo finales de Julio, no tenía mucha prisa porque yo me iba de vacaciones y Stephane también.

Llegamos a septiembre. Vuelta al cole y vuelta al trabajo. Me paso por el taller a ver el coche y a charlar con Stephane. Mis indicaciones son claras aunque él me aconseja vender el coche a piezas puesto que un 944 no vale lo que cuesta la reparación. Tenía mono de tener el coche, por lo menos un tiempo y poder disfrutarlo. Quizás no para tenerlo 30 años más, pero por lo menos un tiempo y después dar un salto a un 968 o un 928 S4… No sé, pero al menos algo no? ¡¡¡No tan solo una semana y con tan mal sabor de boca!!!

¡Por fin empiezan a trabajar en el 944!

Empiezan con el coche y Stephane me retransmite casi en directo por whatsapp lo que van encontrando con algunas fotos muy ilustrativas: parte inferior del motor llena de aceite, tapón del aceite con virutas, biela sobrecalentada (pieza descatalogada), tapetas de biela, cigüeñal tocado, disco de embrague… por fin una buena noticia: la culata y los cilindros estan bien… o no! espera! al desmontar vemos que dos cilindros estan rallados por las virutas… ufff!!! Suma y sigue.

Acordamos que yo buscaría las piezas para intentar abaratar los costes. David, nuestro amigo que prefiere las curvas al sexo online, me ayuda en todo. Si no fuera por él no me habría lanzado a arreglarlo creo.

Después de que una rectificadora nos dijera que no se podía salvar el cigüeñal, decidimos buscar un motor que nos haga de donante para todas las piezas que nos toca comprar.

David me encuentra dos. Negocia los precios y nos lanzamos a por uno que en principio está bien. 650€. Más 1.020€ del resto de piezas que llevábamos pedidas.

Llega el motor donante. La imagen no es nada buena y menos después de que Stephane haya chorreado todas las piezas del motor original que ahora parece nuevo. De todas maneras, decidimos limpiarlo y abrirlo antes de decidir si lo usamos (porque en principio no está averiado y gira bien) o directamente lo desmotamos y utilizamos las piezas para mantener el motor original.

Unos días más tarde me contacta Stephane (ya estamos en año nuevo) y me dice que los rodillos de distribución y la bomba de agua del motor donante están clavados. Verificarán el estado de los cilindros que os lo que más nos interesa. ESTAN PERFECTOS!!!!!! Primera noticia buena desde que hemos empezado!!!! Por fin!!! Verifican la bomba del aceite, la limpian y la dejan como nueva. Empiezan a montar el motor.

La imagen del motor restaurado antes de montarlo en el coche lo dice todo: ¡parece nuevo!

Una vez el motor está montado, toca el embrague. ¡¡¡¡MEEEEEEEEECCCC!!!! La horquilla del embrague está rugosa y debería estar lisa. La rugosidad parece mecanizada de fábrica, es increíble como queda por repetición la pieza en su desgaste. Pedimos la pieza (que llega al día siguiente gracias a RosePassion). Mientras tanto, empezamos a corregir la chapuza que habíamos hecho hacía unos meses con la instalación de los faros para el rally. Cableado, conectores y agujero en el capó debajo del escudo Porsche para que quede disimulado cuando no lleva los 4 faros montados. Stephane solda una parte de la horquilla y queda como nueva. ¡Trabajo de artesano 100%!

Aquí podeis ver como ha quedado la horquilla del embrague una vez restaurada

Con el embargue arreglado, seguimos con el montaje del motor. Y nos damos cuenta que uno de los dos soportes está mal y no hace ninguna función; se sustituye. Suma y sigue.

Alternador: descubrimos que uno de los rodamientos está mal también; lo abren, lo cambian y de paso limpian y engrasan el motor de arranque…

Pasan unos días más, yo estoy agobiadísimo porque la factura de la reparación del 944 me da un miedo que no os podéis ni imaginar. Soy totalmente consciente que me he equivocado porque me va a costar más la reparación que el valor que tiene el coche y eso me va dilapidando poco a poco el ánimo… pero ya se acerca el final y pronto se va a acabar esta pesadilla.

Acaban de montarlo todo y el motor no arranca. ¡¡¿Qué pasa ahora?!! Un sensor de las revoluciones no funciona y dos terminales de bujía tampoco están bien. Decidimos cambiar los cables y los capuchones.

4 días más tarde por fin salen a rodar con el coche. Estamos a 24 de Enero y tengo una salida el día 27 con Historics en la que me pidieron que llevara al grupo “rápido”. ¡¡¡Y yo en rodaje!!! ¡Madre mía!

Parece que por fin todo está bien.

Viernes día 26 de Enero. Quedo con Stephane en la estación de tren. Llueve a cántaros. Me recoge y vamos al taller. Estoy entre nervioso e ilusionado por volver a tener el coche y acojonado por lo que va a subir la factura. Llegamos al taller y el coche está en el elevador. Lo levantan para enseñarme que no pierde nada de nada de aceite y como ha quedado todo. El trabajo es realmente impresionante.

Una vez montado en el coche, la imagen desde el elevador era esta: tenía muy buena pinta

Stephane me recomienda no pasar de las 4.000rpm durante los primeros 1.000km, un nuevo reto por delante para el día siguiente en el que me estrenaba con el grupo de Historics llevando un grupo de 18 coches con ganas de marcha por una ruta muy muy bonita que había preparado Josep, uno de los organizadores.

Salgo del taller y empiezo a circular. No recordaba que la dirección era insistida. ¡Como cuesta girar el volante! jajajajajaja Sentarse en el 944 es trasladarse a los 80 inmediatamente; sin dirección asistida, con la tapicería Pasha en color beige/marrón y con un único altavoz central para escuchar la música.

 

Regreso a los 80: el interior Pasha tan típico de los Porsche de finales de los 70 y principios de los 80 es una de las cosas que más me enamoró de mi 944

Finalmente, llega el día de la presentación en sociedad. Habían inscritos 59 coches y se hacían 3 grupos para que todo el mundo se sintiera cómodo con su ritmo de circulación y para que la caravana de coches no fuera extremadamente larga.

El 944 se comportó a la perfección y todo el mundo quedó muy contento y yo estoy muy muy satisfecho de las sensaciones que me dejó. A día de hoy, cuando aún no hace un mes que lo recogí del taller de Stephane, le he hecho ya 1.500km, he terminado el rodaje y sigo aprendiendo con él cada día que lo conduzco.

Abrir el primer grupo con los Històrics fue un auténtico honor y placer